Consejos
El Cáncer de Cuello de Útero se puede prevenir
01/SEP/08
La aparición en el mercado farmacéutico de una Vacuna Tetravalente para la prevención de la Displasia Cervical de Alto Grado, Carcinoma Cervical y Verrugas Genitales, relacionadas causalmente con los virus 6, 11, 16 y 18 del VPH (Papiloma Virus Humano), hace que tenga que realizar una serie de consideraciones a título informativo como ginecólogo.
1. Estudios epidemológicos ponen de manifiesto que le Virus Papiloma Humano es el agente causal del cáncer de cuello de útero y que determinados tipos de HPV llamados de Alto Riesgo se detectan prácticamente en todos los cánceres de cuello.
2. El cáncer de cuello de útero es el segundo cáncer más frecuente entre las mujeres de todo el mundo. El 93% de los casos se presenta el 15% de los cánceres femeninos. En general, las tasas más bajas se identifican en Europa con menos de un 15% por 100.000 y las más altas estarían en el este de África con un 42%, y el Caribe con 33%. En España, según las regiones varía entre el 3,4% de Cuenca y el 12% de Mallorca. Estos datos están extraídos del Registro de Tumores.
3. Hasta el momento han sido identificados más de 100 tipos de papilomavirus, d elos que 40 se suelen localizar en el tracto genital, de los que 15 se relacionan con el cáncer de cuello y se clasifican dependiendo de su riesgo cancerígeno en bajo riesgo o Alto Riesgo. Lo más importante es la prevalencia de estas infecciones, dado que el 70% de las mujeres con vida sexual activa han tenido algún contacto con el HPV y en cerca del 85% de ellas su sistema inmunológico lo ha hecho desaparecer persistiendo sólo alrededor del 15%. Los tipos 16 y 18 son los más cancerígenos pues son sumamente persistentes.
4. Por tanto, para que se establezca la progresión de la enfermedad es necesaria la prevalencia de la infección en la mujer y esto dependerá, a parte del tipo de virus y de su carga viral, de una serie de cofactores que favorecen este hecho y por tanto el cáncer de cuello:
– Factores inmunológicos y genéticos.
– Inicio precoz de la relación sexual con aumento elevado de compañeros sentimentales o relacionarse con varones promiscuos.
– Consumo de tabaco.
– El haber tenido enfermedades de transmisión sexual (clamidias, herpes, etc).
– Multiparidad.
– Consumo de anovulatorios durante más de 10 años.
– Factures alimenticios y socioeconómicos. El consumo de verduras y frutas parece disminuir el riesgo.
Conclusiones
Para la prevención primaria del cáncer de cuello de útero hay que aconsejar que se eviten las enfermedades de transmisión sexual a través de preservativos, evitar iniciar las relaciones sexuales precozmente y la promiscuidad, no fumar, mejorar la nutrición, etc. Atención con los estados de baja inmunidad.
¿Vacunarse?
La vacuna recientemente comercializada estaría indicada principalmente en niñas de entre 9 y 14 años, antes del inicio de las relaciones sexuales, en una fase prepuberal donde existe una mayor respuesta inmunológica al producirse más anticuerpos neutralizadores.
Por otra parte, estaría indicada hasta los 26 años aunque cualquier mujer que haya iniciado relaciones se puede beneficiar. Es recomendable realizar un test de tipificación vírica a las mujeres para excluir la contaminación del HPV.
Esta vacuna protegerá frente los tipos 16 y 18 que son los más frecuentes y que están presentes en el 78% de todos los cánceres de cuello. No protege frente a todos y tampoco sabemos hoy en día la duración de la inmunidad y si tendremos o no que poner alguna dosis de recuerdo pasados unos años. Hay que tener en cuenta que en la mujer una infección natural mantiene los anticuerpos más de 10 años y una vacuna es 80 veces más potente a la hora de producir anticuerpos por lo que, en el peor de los casos, la mujer estará inmunizada sobre todo durante el periodo de más riesgo. Asimismo se habla de protección cruzada frente a otros tipos de HPV.
Por lo expuesto, soy partidario del uso de la vacuna pues disminuye radicalmente la incidencia del cáncer de cuello. El hecho que pensemos que a lo mejor hay que dar una dosis de recuerdo en unos años o que pueden salir nuevas vacunas con más tipos para una mayor cobertura, no invalida ésta.
La vacuna no sustituirá el cribado citológico de cuello. Lo que si hará es una reducción en cuanto a la frecuencia de su repetición pasando a ser de entre 4 y 5 años, no siendo necesario empezarlo antes de los 30 años en las mujeres vacunadas.
En todo caso, lo que procede es que la mujer consulte a su ginecólogo para una información más completa y personalizada. El vacunarse no debe sustituir a las revisiones ginecológicas periódicas.




